jueves, 11 de junio de 2009

Tras la marcha en Lima - Reflexiones lejos de la cobertura


Siempre me pregunté como habría sido participar en las marchas de protesta que estudiantes universitario y ciudadanos en general, emprendieron en el régimen fujimorista, la concentración de la Plaza San Martín, la Marcha de los Cuatro Suyos, donde no soló se lucho por el regreso a la democracia, sino que permitió que años más tarde, visto a través de lo vivido, se asegure que valió la pena. Ayer -in situ- pude hacerme una idea le lo vivido a fines de los 90.


Aunque hoy el pedido no dista mucho de un trato equitativo, el "democrático" gobierno trata de callar y no escuchar lo poco conveniente. Califica de complot y antisistema aquello que no puede rebatir sin dejar en evidencia su poco manejo y conocimiento de la realidad nacional. Y por más que discrepemos de las ideologías de algunos, el pedido común de paz y diálogo hace inevitable asentir y reconocer como nuestra una lucha por la igualdad y el respeto.


Hoy los adolescentes o jóvenes de fines de los 90, tenemos por separado la oportunidad de formar parte de un nuevo momento de nuestra historia. Hoy es la demanda de los peruanos de la amazonía, quienes durante meses insistieron en una solución por parte del gobierno, ante las repercusiones negativas que tienen una serie de decretos legislativos promulgados Ejecutivo en el marco de implementación del TLC con Estados Unidos.


Soy testigo, de la cantidad de veces que llegaron hasta el Congreso, enviaron notas de prensa, se reunieron en la Presidencia del Consejo de Ministros con el premier Yehude Simon, iniciaron medidas de protestas, claro... dirán aisladas, sin repercusión política o mediática. Cuando la noticia que vendía era la de los petroaudios, Petro Tech, el pleito Alan-Evo, los entretelones de la demanda marítima ante La Haya, la nueva influenza, y otros, a pocos nos interesaba, o sabíamos que estabamos en camino a perder valiosas vidas.


La vehemencia nunca será mala, la violencia sí lo es. Venga desde donde venga. Entre esta y la anterior semana, me tocó asistir a los entierros de los primeros 6 suboficiales caídos en Bagua, ver las imágenes de cuerpos muertos, maltratados, quemados; familias literlamente destruidas, nuevas viudas, nuevos huérfanos, desaparecidos, llanto, gritos, lamentos que son tan dificiles de entender, porqué no asimilamos siquiera porqué fueron causados.


Y retomando mi comentario inicial. Sentí que esta era mi forma de contribuir a lo iniciado hace unos años. Circunstancialmente estuve ahí por trabajo, pero de alguna u otra manera me hubiera solidarizado con el pedido, que es lo que trato de hacer ahora. Nunca podré dejar de dudar de las motivaciones de algunos, quienes quizá por solo aparecer (perdón es un defecto, que se vuelve virtud en mi trabajo) que me mantiene al margen de las asociaciones. Rescato la movilización juvenil, el compromiso asumido, las muestras artísticas, las formas alternativas de convertir un momento tenso, en un espacio para sentir que no todo esta perdido.


Lejos de las bombas lacrimógenas, de la consternación por policías a caballo, de chacales de Construcción Civil empujando y robando a aquellos que cubrian la movilización a mansalva, de las lunas rotas del Ministerio Público, de la sangre de un manifestante a quien le cayó el proyectil del gas lacrimógeno en el rostro, de la congestión vehicular, de los insultos, de los réditos políticos, de los 'figuretimos', de las poses, de la moda, de tener que poner en el facebook, twitter, hi5, msn, o de este mismo post. Lejos, remotamente lejos de eso. Admiro y agradezco ver que no solamente no estamos solos, sino que tenemos gran posibilidad de sentirnos hermanos.





martes, 19 de agosto de 2008

¿God bless America?

Campos de Concentración en Estados Unidos





No solo hubo Campos de Concentración en Europa. Después del ataque Japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, miles de descendientes del país del sol naciente nacidos o no en Estados Unidos, fueron recluidos en llamados "Campos de Internamiento o de Reubicación" entre 1942 y 1948.

120 000 personas fueron desplazadas de la costa oeste (donde vivía mayoritariamente la población Nisei) hacia el interior de Estados Unidos, como una medida que pretendía prevenir que aquellos actuaran como "espías" del enemigo.

Se consideró como peligrosa a toda una población sin ningún tipo de desparpajo ni fundamento. La sinrazón y discriminación nacida de la guerra alcanzó y destruyó el sueño de nación que contradictoriamente siempre se ha tratado de construir "in The United States of America".

Las instalaciones fueron construidas bajo extremas medidas de seguridad, y estaban alejadas de cualquier población civil. Habían guardias que vigilaban día y noche. Nadie podía escapar de ahí, ante cualquier intento se tenía permiso para abrir fuego.

Miles de personas de ascendencia japonesa, la mayoría nacidos en Estados unidos, tuvieron el mismo trato de un prisionero de guerra (establecido por las normas internacionelas para los prisioneros de guerra de la Convención de Ginebra del 27 de julio de 1929).


Existen fotos impresionantes de la histeria que se vivió en ese momento, una muy similar a la vivída hasta hoy, después de los sucesos del 11/9 contra personas de origen musulmán. Está es una frase de la época, extraída de El diario Los Angeles Times:



"Una víbora es una víbora, sin importar donde se abra el huevo. De la misma
manera, un japonés-estadounidense, nacido de padres japoneses, se convierte en
un japonés, no en un estadounidense."



Los "Japs" fueron apartados de lo que habían construído, sus pertenencias fueron vendidas a quienes pagaron el primer (no el mejor) postor. Cada uno de ellos recibió un número con el que iban a ser reconocidos, ya no tenían nombres.

"Manzanar" fue uno de los 10 campos de reubicación construidos a lo largo del territorio estadounidense para internar a aproximadamente 10 mil personas. Asi se evitaría que los nativos japoneses o japoneses norteamericanos vivieran cerca a poblaciones netamente estadounidenses y que pudieran poner en práctica algún plan de sabotaje.

Esto es algo que no nos enseñan en los libros de historia, pero es un capítulo que no debe de olvidarse. La libertad es un bien que no se compra ni paga con nada y es tan fácil de ser arrebatado. La discriminación es un mounstro que aún carcome nuestra conciencia y la guerra es una gran traición a la humanidad.
Los muros y las cercas de Manzanar no fueron levantados como castigo a un crímen. Se alzaron para aumentar las diferencias. No es solo una parte oscura de la historia estadounidense, es parte de la historia de la raza humana.
¿God bless America?... ¡Si!, y también a nosotros, porque esto podría volver a suceder.




Para mayor información les recomiendo:

Película "Come see the Paradise (1990). Dir. Alan Parker.

lunes, 18 de agosto de 2008

Peter Knife y la canción crónica


"La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida", ¡ay, Dios!



Pedro Navaja es a mi parecer, una de las mejores canciones de salsa que se han escrito. El ritmo y la letra de esta canción publicada en 1978 (en el no menos famoso disco "Siembra"), que le valió a Rubén Blades uno de los mayores éxitos en la historia de la salsa.




La historia narra el fatídico descenlace de Pedro Barrios en su intento de asesinato de la supuesta prostituta Josefina Wilson -la canción nunca la menciona como tal pero da indicios de ello por su actuar- ("que el día está flojo y que no hay clientes pa' trabajar"). Este relato narra a manera de crónica noticiosa lo que sucede un día cualquiera en una calle del "viejo barrio".

Cada vez que escucho la canción puedo imaginarme perfectamente el escenario. Pedro Navaja camina con el "tumbao que tienen los guapos al caminar", con aquel diente de oro que resplandece por un barrio latino en una de las tantas avenidas de Nueva York. Con el sombrero "de medio la'o", llevando lentes oscuros y zapatillas "pa salir volao". Camina pausado mirando para todos lados, siempre con el puñal en mano, sin ningún plan en mente pero listo para reaccionar.

Blades se inspiró en la canción "Mack The Knife" del compositor alemán Kurt Weill. Esta es una de las más importantes canciones populares y ha sido versionada por artistas como Louis Arsmtrong, Ella Fitzgerald, The Doors y Robbie Williams. En una versión del español Miguel Ríos se traduce de esta canción "Un cadáver yace tirado en un portal. Nadie dijo que vio una sombra doblar la esquina sin mirar atrás."

Aquí algunas de las frases emblemas de la canción:
* "Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar".
* "Yo que pensaba 'hoy no es mi día estoy salá', pero Pedro Navaja tu estás peor, no estas en na"
* "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida" ¡ay, Dios!..."
* "Quien a hierro mata, a hierro termina"
* "Valiente pescador, al anzuelo que tiraste, en vez de una sardina, un tiburón enganchaste."
* "Como decía mi abuelita, el que de último rie, se rie mejor...."
* "Cuando lo manda el destino no lo cambia ni el más bravosi nacistes pa' martillo del cielo te caen los clavos".
* "Cuidao' camara' el que no corre vuela."
* "Como en una novela de Kazka el borracho dobló por el callejón."
* "I like to live in America"

viernes, 1 de agosto de 2008

Medley - Entre Francesca, yo y mi otro yo. -

Mi mente en automático



(Por favor se puede leer, pensar, desordenar, aprender, duplicar, parafrasear, copiar, discrepar, analizar, boicotear, etc... mis ideas. Después, sean tan amables de dejarlas tal como las encontraron. Gracias)

La música puede ser un puente para comunicar el alma con los sentidos. Mis sentidos están conectados ahora con mi voluntad de escribir. Una voz prodigiosa me ha dado la confianza y el gusto para poder hacerlo nuevamente. Me imagino a muchos años. Lejos de aquí. Pensando en ¿cómo llegué a donde estoy?, sonriendo por mis inseguridades y mis miedos, pero sé que estaré feliz. La buena fortuna siempre me acompaña. Quiero escribir, deseo escribir, tengo que escribir. Es una necesidad que pide mi cuerpo, mi alma. Tuve que ver el panorama para saber que era lo que realmente quería, hoy tengo que volver a mi camino. ¿Estaré lista para seguirlo?, ¿para aferrarme a lo que quiero y no dejarlo ir?. ¡Eso es!. Nunca dejar ir lo que uno quiere, es como pararse frente a miles de personas y mostrar ante ellos el pequeño secreto que te mantenía vivo; que te hacía ser distinto y te deja desnudo después de exponer la única cosa en el mundo que era tuya. Cuando abres los ojos lentamente para ver como el mundo se desmoronó frente a ti, te das cuenta que todos te miran con los ojos húmedos, llenos de emoción. Te das cuenta que les acabas de devolver una parte de humanidad, aquella que siempre pensamos perder y que perdemos cuando nos creemos más que hombres. Has revivido a las masas. Le has dado alegría y sentido de vida a los demás. Solo con tu voz, con tu esperanza. El arte es sin duda nuestra ventana a ser mejores, a ser nosotros mismos. Seguiré mi camino...¡Eso quiero!. Hay que animarnos a vivir nuestros sueños.

El gran Edgar Guillén



Fausto y Guillén en la intimidad de su casa
-Agosto 2006-

Edgar Guillén tiene sesenta y siete años, cuarenta y cinco de actor, trece montando el espectáculo “Teatro en mi casa” y cinco años con la obra Fausto, llevando impecable en las venas la sangre del artista peruano, sangre de actor que ha dedicado su vida al teatro y hoy ante la ingratitud para con el verdadero artista, convierte su casa cada sábado y domingo en un lugar sagrado, en su lugar de trabajo.


Una de las tantas casas de la avenida Paso de los Andes en el antiguo pueblo de la Magdalena, hoy llamado distrito de Pueblo Libre, acoge a un soñador con el alma llena de arte pero con los pies bien puestos en la tierra. Un loco querido de teatro, excéntrico en su andar y vibrante en su mirada. Sus ojos azules marcan en él para siempre el cielo arequipeño del que proviene. Se coloca en la puerta como hace más de trece años, y da la bienvenida a quienes llegan a presenciar su espectáculo, esta noche la obra maestra de Johann Wolfgand Goethe: Fausto.



Un actor en todo el sentido de la palabra


“De profesión actor” pronuncia, mientras recibe en la puerta a sus asistentes. No vacila al esbozar una gran sonrisa, con una reverencia en el rostro, vestido con un saco de satén rojo, una camisa blanca con bordes de festón, pantalón negro y un gran sombrero rojo, el mismo que pasará al final de la función, recordando los principios del teatro, donde en las plazas medievales los actores sobrevivían de su arte.

Los espectadores que hoy suman ocho entran a su casa, -¿Seguro que hay fútbol, no?- menciona sonriente al encontrarse con un número tan reducido. Sorprende que en esta época de corazones abiertos, y puertas bien cerradas, no dude en dejar ingresar a su hogar a todo el que haya venido, dejando entrever con semejante antesala
, que el mundo real definitivamente queda afuera por unas horas.

Ante la confianza que despierta adentrarse en su intimidad, todos permanecen en silencio admirando la cantidad de cuadros, premios, fotos en blanco y negro de su familia, flores por doquier adornando la sala, máscaras de diversos tamaños y formas, y los asientos a lo largo de la sala en posición concéntrica a una pequeña mesa redonda casi al ras del suelo, cubierta por un fino lienzo púrpura que será su escenario. Ahora las luces se apagan.


El unipersonal


-Prepárense para descubrir a Fausto-, menciona mientras enciende una luz en medio de la sala, mas en el rostro de todos queda la expresión de estar fascinados con el actor, vinieron
buscando a Fausto pero hallaron a Guillén, y lo que vivirán de la historia será a través de este señor que irreverente desafía su edad con movimientos audaces y con una calidez en el alma que muchos jóvenes desearían. Los espectadores guardan una postura casi inerte, es que nadie desea interrumpir al artista.

Es la leyenda de aquel hombre que vendió su alma al diablo vista a través de este magnífico medio, lo que anula del público la opción de realizar comentarios esquivos, todos están completamente compenetrados en la escena, aquella de la que también forman parte, nadie le quita los ojos de encima, mientras Mefistófeles ahora apoderado de Guillén señala a uno por uno.


La función continúa


Han transcurrido sesenta minutos y, nadie voltea la mirada. Mediante el discurso final termina la historia y apaga las luces, -¡Aplaudan pues!- menciona y vuelve a sonreír de haberlos dejado absortos. El público no espera una palabra más y lo colma de aplausos, es solo hasta cuando desaparece un momento por un vaso con agua, que se escucha el murmuro entre las cuatro parejas que no hallan cantidad digna en sus bolsillos para premiar tal representación.

Luego de pasar el sombrero, se sienta a platicar con su público. ¿Cuánto tiempo te demoró lograr este espectáculo? -Cuarenta y cinco años- dice, mientras añade que ha dedicado su vida al teatro y desea seguir haciéndolo. - Seguiré actuando en mi casa, siempre pasando el sombrero-, esto a causa de la cantidad de impuestos que le harían pagar si cobrara la entrada.

Las ocho personas ahí reunidas no paraban en preguntas y él con mucha predisposición por una hora, respondió a todas. Al salir todos sin duda cargaban en el alma unos cuantos gramos más, algunos añadieron -¡Volveremos!-, aunque por hoy, tanto actor y espectadores quedaron satisfechos.

martes, 15 de julio de 2008

Roberto Gómez Bolaños en Lima





¡No te vayas Chavo!

No puedo dejar de mencionar la visita de nuestro Chavo,
“Chavito” a esta nuestra humilde vecindad. Sé que todos tenemos historias de niñez entrelazadas con esos grandes recuerdos. Esta es la mía.



El más lejano recuerdo que tengo del “Chavo del 8” debe remontarse a mis 6 años, allá casi por 1990. Niña de una personalidad fuerte pero con dos hermanos que de alguna manera se las ingeniaban para que terminara llorando. (Las lágrimas siempre han sido mi punto débil, no puedo evitar que salgan tan rápido).

Pudo ser tal vez uno de esos días en que cambie uno de los tantos billetes de Inti que guardaba religiosamente en mi cofrecito rosado, por uno de menos valor pero que me parecía más bonito. (Tardé un par de años en entender “matemáticamente” el valor de cada uno de ellos, el mismo día que aprendí el significado de devaluación – pero esa es otra historia).

Un día de aquellos en que mi diversión estaba lejos de complacer los más recientes avances tecnológicos y, cuando era aún divertido juntar retazos de telas para crear con ellos el último grito de la moda a la rubi linda Barbie de Mattel. Entre todo lo que me llamaba la atención, recuerdo haber quedado, un día de esos, frente al televisor cautivada por el llanto de aquel niño de humildes atuendos. Quizá él no sabía que podía venir con nosotras y ayudarnos a vestir a la de Mattel. ¿Por qué lloraba? ¿También tendría dos hermanos? ¿Tampoco podía contener las lágrimas?

Cuando estuvo completamente abrigada la rubia plástica, yo lo había decidido. También quería tener un barril. Quería “juegar” a las escondidas. Formar mi banda de rock. Tomar aguas frescas. Comer tortas -aunque no entendía bien porque les gustaban las tortas hechas de jamón, si las de chocolate eran tan ricas- Quería pegar estampitas. Saber que tan alta era una longaniza y que era exactamente. ¿Seguiría siendo llorona como la Chilindrina? sí, pero sería más aguerrida.

Me sentaba a esperar cuando Don Ramón consiguiera la plata para pagar la renta. Para conocer donde vivía el Chavo. Cuando le crecía el diente de delante a la Chilindrina. Cuando le compraban a Quico la famosa pelota cuadrada –Quería saber si él tenía más suerte, porque mi mamá decía que a Perú aún no habían llegado-. Esperaba ver cuando coincidían de una buena vez el señor Barriga y Noño en la vecindad. Cuando doña Florinda se arrepentía de abofetear a Don Ramón por el clásico mal entendido. ¿Cuándo? ¿Cuándo?

Nunca más las cosas fueron de casualidad, sino fueron “sin querer queriendo”. Nunca mis papas tuvieron más remedio que reír cuando les repetía que “no me tenían paciencia”. Nunca alguien escuchó el maullido de un gato sin replicar “otro gato”. Caí redondita, unos años antes y unos años después de todos los que ahora anhelamos tan solo ver a aquel hombre que hizo posible que millones de niños soñaran despiertos.

La rubia de Mattel terminó con un diente pintado de negro, por lo menos hasta que le creciera el que no tenía la Chilindrina. Los años pasaron y se hizo inevitable acercarse al televisor cada vez que vuelvo a escuchar aquel llanto que me atrajo la primera vez, aquel llanto que se ha traducido durante muchos años en una alegría interminable.

miércoles, 2 de julio de 2008

Colombia nueva





Colombia nueva, liberada, feliz y con aires de paz.




Íngrid Betancourt y 14 rehenes que se encontraban secuestrados por las FARC, son desde hoy, personas libres.



El mundo se ha removido en unos minutos y la voz se ha vuelto unánime: ¡Por fin fueron liberados!. Ha renacido una nueva posibilidad de cambio en Colombia y en el mundo. No solo tenemos la posibilidad de soñar con que cosas que parecían imposibles se cumplan sino que momentos como estos nos hace posible verlos y vivirlos.

Sin duda el ministro de Defensa colombiano Juan Manuel Santos, quien anunció el rescate de Betancourt y otros 14 rehenes ( entre ellos 3 ciudadanos estadounidenses y 11 militares), hizo un anuncio histórico que ha llenado de regocijo al mundo.

Aún faltan muchas personas por liberar, pero el rescate de estos 15 rehenes es un gran aliento en la lucha por la vida, en un país como Colombia donde se han perdido tantas de ellas.

Mis felicitaciones a los Colombianos y al resto del mundo nos queda alegrarnos con esta muestra de búsqueda de la libertad y la paz.